Despido disciplinario: qué es y cómo actuar

Despido disciplinario

¿Ha sufrido un despido disciplinario recientemente y no sabe cómo debe actuar?

A continuación, analizamos en detalle los requisitos del despido disciplinario, sus causas y cuándo se podrá impugnar este tipo de extinción de la relación laboral.

El despido disciplinario es el tipo de despido más habitual y el de mayor gravedad, ya que la decisión del empresario se sustenta en un incumplimiento grave y culpable del trabajador.

Sin embargo, para que el despidos disciplinario sea ajustado a derecho es necesario que se produzcan ciertas conductas graves por parte del trabajador y que, a su vez, se cumplan unos requisitos concretos por parte del empresario.

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¿En qué consiste un despido disciplinario?

Un despido disciplinario supone la extinción de la relación laboral por decisión del empresario motivada por un incumplimiento grave del trabajor.

Ahora bien, este incumplimiento debe ser culpable y se debe atender a todas las circunstancias que configuran el hecho para demostrar la procedencia del despido (por ejemplo si en una empresa existiera una costumbre de tolerancia con ciertas conductas, el despido disciplinario por esa causa puede ser declarado improcedente por el Juez).

Además, el empresario tendrá que cumplir con una serie de requisitos para llevar a cabo este despido:

  • El despido disciplinario debe comunicarse por escrito, a través de la carta de despido en la que consten los motivos y la fecha de despido. Si el empresario incumple este requisito, supondrá la improcedencia del despido.
  • Notificar el despido a los representantes legales de los trabajadores (el incumplimiento de este requisito no supone la improcedencia del despido).
  • Cumplir con otros requisitos convencionales o con ciertas exigencias formales que se establezcan en el convenio colectivo correspondiente.

Por último, hay que tener en cuenta que el despido disciplinario no conlleva el cobro de indemnización ni requiere de un preaviso por parte de la empresa (a diferencia del despido objetivo).

Principales causas de un despido disciplinario

Según el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, algunas de las causas más importantes que pueden motivar y justificar un despido disciplinario de un trabajador son las siguientes:

  1. Faltas de asistencia al trabajo o impuntualidad que se cometan de forma repetida e injustificada.
  2. Indisciplina o desobediencia por parte del trabajador en el que se perciba un abuso de confianza o una actuación de mala fe.
  3. Embriaguez o toxicomanía que sea habitual y que afecte negativamente al trabajo.
  4. Cualquier tipo de ofensa verbal o física que se considere grave.
  5. Demostrar una disminución continuada y voluntaria del rendimiento de trabajo.
  6. Acoso discriminatorio de un trabajador a otro.
  7. Transgresión de la buena fe contractual por parte del trabajador con actuaciones como el uso indebido del ordenador, la concurrencia desleal, etc.

¿Cómo debe actuar el trabajador ante un despido disciplinario?

Si el trabajador considera que el despido disciplinario es indebido, tendrá derecho a impugnar el despido.

Para ello, en primer lugar, ante un despido disciplinario el trabajador debe firmar la carta de despido como "no conforme".

Una vez firmado como no conforme, el trabajador cuenta con un plazo de 20 días hábiles desde el día siguiente a la fecha de efectos del despido para presentar la demanda judicial. Previamente, se debe presentar una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación y exponer de forma concisa lo que está reclamando.

En el caso de no haber logrado un acuerdo entre empresa y trabajador en la conciliación previa, se interpondrá la demanda judicial y si el juez da la razón al trabajador, el despido será declarado improcedente.

La improcedencia del despido supondría para el trabajador el cobro de una indemnización, o bien la readmisión en el mismo puesto de trabajo en caso de que así lo escoja la empresa.

En cualquier procedimiento de despido, es importante contar con el asesoramiento de un abogado laboralista que le ayude desde el inicio del procedimiento de impugnación y que defienda sus derechos laborales.

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